
Hay
opiniones que se decantan por los efectos positivos del fútbol y otras que lo
denigran. No se puede negar: razones hay de peso para no caer en una discusión
absurda pues nadie logrará convencer a nadie sobre las bondades o los vicios
del deporte rey, aunque la conversación se extendería a otros sucesos que han
acabado en logros(Copa Davis, selección de baloncesto, la fórmula,etc); dichas
críticas se englobarían en el excesivo interés que arrastra el fútbol en los
medios de comunicación, en la política, en la cultura y se resumirían en ese
“panem et circenses” que se decía en el imperio romano; el fin era apelar a la
intención de los emperadores de “entretener” a la gente y utilizar el circo
como cortina de humo de la situación que se vivía…o que se vive en la
actualidad pues está en boga aún esa expresión.
No es la primera vez en la historia que la política utiliza el ocio para
que la gente no piense en temas como la gestión económica, la polémica
institucional,etc.
Sin
embargo, lo vivido el domingo pasado, así como el pasado 19 de junio con el
ascenso del Hércules- en menor grado aunque fuera inicio de hogueras- se aleja
de esa imagen que se le quiere tachar. De un par de semanas(más o menos cuando
se confirmó el paso a cuartos tras vencer a Portugal) hasta ahora, el ambiente
que se ha vivido en esta ciudad, en este país es de una ilusión extrema por ver
cumplido un sueño que muchas generaciones de españoles no han podido disfrutar viendo.
Un ambiente festivo que mucha gente utiliizó voluntariamente para olvidar penas
e ir a las plazas con la bandera española ondeando. Poco importaba, durante
unos minutos, los pagos de la hipoteca, ese sueldo extra que no se iba a
percibir o que, algunos, debían de entrar en sus puestos de trabajo en un
estado poco adecuado, mezcla de agotamientos y éxtasis.
Por
unos instantes, el fútbol unió en su celebración a gente que, en otras
situaciones, ni se habrían tratado pero que, durante más de dos horas y media,
pensaron como un mismo ser y se acabaron abrazando entre el jolgorio. Fue la
demostración de un pueblo que, sin aceptar cortinas de humo ni ese “panem et
circenses” que comentaba arriba, sí que estaba dispuesta a disfrutar de esa
ilusión que desbordó las expectativas más allá del triunfo de hace dos años en
Viena. El efecto se disipará pronto, saldrán las críticas que ya existían antes
de la competición pero, durante 48 horas, la gente fue feliz y pudo olvidarse
de sus dramas particulares por un momento.
La Asociación Herculanos está orgullosa de ti. Joder, ahora lo entiendo todo. Qué mafia! Qué razón tenia, ahora se les ve el plumero. te lo advertí cabot, lucas y los del informacion que yo el foro me lo conozco
Buen artículo Fernando. Además, hoy es perfectamente compatible alegrarse por un triunfo de estas características y ser crítico con determinadas decisiones políticas.
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